Diccionario-de-psicoanalisis-laplanche-y-pontalis.pdf
J
EAN
L
APLANCHE
Jean Laplanche es psicoanalista y director de
las colecciones "Bibliothéque de
psychanalyse" y "Voix nouvelles en
psychanalyse", así como de la nueva
traducción al francés de las obras
pskoanalrticas completas de Sigmund Freud.
J
EAN
-B
ERTRAND
P
ONTALIS
Jean-Bertrand Pontalis, doctor en Psicología,
es presidente de la Association
Psychanalytique de Frunce y director de la
colección "Connaissance de l'inconscienr", así
como de la Nouvelle Revve de Psychanalyse.
D
ANIEL
L
AGACHE
Daniel Lagache, profesor honorario de La
Sorbona, es director de la colección
'Bibliothéque de psychanalyse" y miembro de
la Société Francaise de Psychologie, la
Association Psychanalitique de France y la
Asociación Internacional de Psicoanálisis.
http://psikolibro.blogspot.com
DICCIONARIO DE
PSICOANÁLISIS
http://psikolibro.blogspot.com
Título original: Vocabulaire de la Psychanalyse
Publicado en francés por Presses Universitaires de France, París
© 1967 by Presses Universitaires de France, París
Traducción de Fernando Gimeno Cervantes
Cubierta de Julio Vivas
150.195.03 Laplanche, Jean
LAP Diccionario de psicoanálisis / Jean Laplanche y
Jean-Bertrand Pontalis : bajo la dirección de Daniel
Lagache.- I
a
ed. 6
f
reimp.- Buenos Aires : Paidós, 2004.
560 p. ; 23x16 cm.- (Lexicón)
ISBN 950-12-7321-0
I. Pontalis, Jean-Bertrand II. Lagache, Daniel, dir. III.
tulo 1 Psicoanálisis. Diccionario
i" edición, 1996
http://psikolibro.blogspot.eom
6" reimpresión, 2004
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leyes, !a reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el
tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.
© 1996 de todas las ediciones en castellano
Ediciones Paidós Ibérica SA
Mariano Cubí 92, Barcelona © de esta edición,
para Argentina y Uruguay
Editorial Paidós SAICF
Defensa 599, Buenos Aires
e-mail: li[email protected]ditorialpaidos.com.ar
www.paidosargentina.com.ar
Queda hecho el depósito que previene la Ley 11.723
Impreso en la Argentina - Printed in Argentina
Impreso en Gráfica MPS,
Santiago del Estero 338, Lanús, en mayo de 2004
Tirada: 2000 ejemplares
ISBN 950-12-7321-0
Edición para comercializar exclusivamente en
Argentina y Uruguay
ÍNDICE DE MATERIAS
Prólogo a la edicn española.................................................................... vn
Razones e historia de esta obra.................................................................. ix
Prólogo de la edicn francesa................................................................... xm
Agradecimientos....................................................................................... xvn
Referencias y abreviaturas bibliográficas................................................... xix
Diccionario de Psicoanálisis..................................................................... 1
Bibliografía .............................................................................................. 477
Índice de voces alemanas.......................................................................... 525
índice alfabético ....................................................................................... 531
PRÓLOGO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA
Me cabe la doble satisfacción de presentar y haber supervisado esta
obra ingente de J. Laplanche y J.-B. Pontalis, que supone un instrumento
valiosísimo en la difusión del movimiento psicoanalí-tico. Digo doble
satisfacción ya que, por una parte toda mi formación psicoanalítica ha sido
hecha en Francia y en lengua francesa, y por otra el poder contribuir a
introducir en el mundo de habla castellana este tratado (actualmente sin
igual) que viene a cubrir un amplísimo hueco notado, desde hace largo
tiempo, por todos los especialistas.
En el mundo hispánico del psicoanálisis y de la psicología en general,
se va a producir una reacción de agradecimiento hacia la EDITORIAL
LABOR por haber tenido el acierto de brindarle esta creación de espíritu
francés, y que desearíamos fuese más frecuente en el campo de las
editoriales españolas. Igualmente desearía dejar constancia del ingente
trabajo desarrollado por la redacción de la editorial para hallar la
equivalencia de las referencias bibliográficas entre las ediciones inglesa y
alemana de las obras completas de Freud y la versión castellana.
Por otra parte hay que resaltar y laudar al máximo la tersa y matizada
traducción realizada por el Dr. F. Cervantes. Su mérito es mucho mayor
puesto que no solamente se trata de una obra en francés, sino que al mismo
tiempo es un compendio enciclopédico, en seis idiomas, de los términos
fundamentales del lenguaje psico-analítico. Todas las correspondencias no
son siempre unívocas, sino que a veces son equívocas y no utilizadas en la
misma forma por todos los autores. Términos tales como represión,
instinto, pulsión, son a veces utilizados en lengua francesa de modo ditinto
a como lo son en español. Pero el Dr. Cervantes ha salvado con claridad y
matizadamente estos escollos.
PRÓLOGO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA
VIII
A D. Ran Meseguer, Doctor en Filosofía y Psicólogo Cnico, hay
que agradecerle su colaboración en el cotejo de textos de Freud, que
conoce por su dominio de la lengua alemana y por haber vivido la
experiencia analítica.
Merece mención especial el incansable trabajo de revisión, párrafo por
párrafo, palabra por palabra, llevado a cabo por Dña. Marta Trepat y por la
Srta. Margarita Noguera, del Departamento de Psicología del Servicio
Psiqutrico del Hospital de San Juan de Dios de Barcelona. Sin las
reuniones periódicas con las personas precitadas, la revisión de esta obra
hubiera carecido de vida y dinamismo.
Deseamos, pues, que esta traducción venga a cumplir uno de los votos
de Daniel Lagache, que en su prefacio a este libro señala ya la posibilidad
de traducción a otros idiomas de este vocabulario para que sea no
solamente «un instrumento de trabajo», sino «un documento de trabajo»
para todas aquellas personas interesadas, directa o indirectamente, en el
movimiento psicoanalítico.
DR. FERNANDO ÁNGULO
RAZONES E HISTORIA DE ESTA OBRA
La aversión al psicoanálisis se expresa en ocasiones con ironías
respecto a su lenguaje. En realidad, los psicoanalistas no buscan el empleo
abusivo o intempestivo de palabras técnicas que oculten la confusión del
pensamiento. Pero, como cualquier otra profesión o ciencia, el
psicoanálisis precisa disponer de términos propios. Siendo un método de
investigación y de tratamiento, una teoría del funcionamiento normal y
patológico del aparato psíquico, ¿cómo habría podido formularse la
novedad de sus descubrimientos y concepciones sin recurrir a palabras
nuevas? Es más, puede decirse que todo descubrimiento científico se
forma, no amolndose al sentido con, sino a pesar o en contra del
sentido común; el escándalo provocado por el psicoanálisis se debe menos
a la importancia que atribuyó a la sexualidad, que a la introducción de la
fantasía inconsciente en la teoría del funcionamiento mental del hombre en
sus relaciones con el mundo y consigo mismo; el lenguaje usual carece de
palabras para designar las estructuras y movimientos psíquicos que, a la
luz del sentido común, no existen: ha sido, pues, necesario inventar
palabras (entre doscientas y trescientas) cuyo número varía según el rigor
de la lectura de los textos y los criterios acerca del carácter técnico de los
rminos. Aparte la lectura de los trabajos psicoanalíticos, existen muy
pocas fuentes para captar el sentido de tales palabras: algunos vocabularios
que figuran al final de obras dicticas, ciertas definiciones en los dic-
cionarios de psicología y de psicopatología publicados hace veinte o treinta
años, pero, prácticamente, casi no existe un instrumento de trabajo especial
y completo; la empresa que más se aproxima a este objetivo ha sido el
Handwórterburh der Psychoanalyse, del Dr. Richard F. Sterba, cuya
redacción se interrumpió, por determinadas circunstancias, en la letra L, y
la impresión, en la palabra Gróssenwáhn. «No sé —me escribió el Dr.
Richard F. Sterbasi ésta se refiere a mi megalomanía o a la de Hitle;
el Dr. Sterba tuvo la amabilidad de enviarme los cinco fascículos
publicados de
RAZONES E HISTORIA DE ESTA OBRA
X
dicha obra, rara o imposible de encontrar (Internationale Psycho-
analytische Verlag, 1936-1937); citaré también un libro de concepción
totalmente distinta, que constituye una compilación alfabética de textos
freudianos, traducidos al inglés y publicada por Fodor y Gaynor, en 1950,
con un prólogo de Theodor Reik (Fodor N. y Gaynor F., Freud: Dictionary
of Psychoanalysis, prólogo de Theodor Reik, Nueva York, Philosophical
Library, 1950, XII + 208 páginas).
La terminología técnica del psicoanálisis es, en su mayor parte, obra de
Freud; y se fue enriqueciendo al mismo tiempo que sus descubrimientos y
su pensamiento. A diferencia de lo sucedido en la historia de la
psicopatología clásica, Freud tomó pocas palabras del latín y del griego;
ciertamente, recurrió a la psicología, a la psicopatología y a la
neurofisiología de su época; pero sus palabras y fórmulas las extrajo sobre
todo del alemán, utilizando los recursos y facilidades que le proporcionaba
su propia lengua. Es por ello que una traducción fiel resulta difícil y la
terminología anatica produce entonces una impresión insólita, que la
lengua de Freud no produce, al no haberse explotado al máximo los
recursos que ofrece la lengua del traductor; en otros casos, es la sencillez
de la expresión freudiana lo que hace olvidar su carácter técnico. Pero la
verdadera dificultad no es ésta; sólo en un plano secundario es de tipo
lingüístico. Si bien Freud, como escritor, se mostró inventivo, cuidó poco
la perfección de su vocabulario. Sin enumerar los tipos de dificultades que
se presentan, baste decir que en la terminología analítica sucede como en
muchas lenguas, en las que no faltan la polisemia y las imbricaciones
semánticas; distintas palabras no siempre evocan ideas muy diferentes.
Se lucha, pues, con palabras, pero no por las palabras. Tras éstas hace
falta encontrar hechos, ideas, es decir, la organización conceptual del
psicoanálisis. Esta tarea resulta laboriosa, tanto por la fértil y prolongada
evolución del pensamiento de Freud, como por la extensión de una
literatura cuyos títulos llenan ya nueve volúmenes de la bibliografía de
Grinstein. Además, al igual que las ideas y juntamente con éstas, las
palabras no se limitan a nacer, sino que tienen un destino; algunas caen en
desuso o se utilizan cada vez menos, cediendo su frecuencia a otras que
responden a nuevas orientaciones de la investigación y de la teoría. Con
todo, lo esencial de la terminología freudiana ha resistido el paso del
tiempo; las innovaciones, por lo demás poco numerosas, se han
introducido sin alterar su organización ni su matiz. Por ello, un diccionario
no puede limitarse a dar definiciones que distingan los diversos senti-
XI
RAZONES E HISTORIA DE ESTA OBRA
dos que han podido poseer los términos psicoanalíticos; es preciso que un
comentario, basado en referencias y citas, justifique las conclusiones a que
se llega. Un comentario de este tipo implica una amplia consulta de la
literatura, pero, sobre todo, el conocimiento de los textos freudianos, ya
que en éstos se encuentran las bases de la conceptualización y de la
terminología, y las dimensiones que alcanza la literatura psicoanalítica
escapan a las posibilidades de un investigador aislado o de un equipo
numeroso. Por consiguiente, un diccionario de esta naturaleza no puede
basarse en la mera erudición, sino que exige especialistas familiarizados
con la experiencia psicoanalítica. Con todo, una orientación que trascienda
las palabras para buscar los hechos y las ideas, no debe inducir a caer en un
diccionario de conocimientos. En suma, se trata de hacer un censo de los
empleos de las palabras, de explicar unos por los otros y señalar las
dificultades, sin pretender resolverlas, introduciendo pocas innovaciones,
por ejemplo, para proponer traducciones más fieles. El método más
conveniente es el histórico-crítico, utilizado ya en el Vocabulaire technique
et critique de la Philosophie, de André Lalande. Tales eran los criterios
iniciales hacia los años 1937 a 1939, cuando se inició el proyecto de un
diccionario de psicoalisis. Los datos recogidos se perdieron; las
circunstancias, otras tareas y la falta de documentación, condenaron a aquel
proyecto al sueño, si no al abandono; suo incompleto, en el sentido de
que las preocupaciones terminológicas no faltaron en diversos trabajos.
Hasta 1958 no se produjo el despertar, siempre en el espíritu histórico-
crítico del Vocabulaire de la Philosophie, de Lalande, aunque con
diferentes modalidades.
Tras algunos tanteos, las necesidades de la obra y el deseo de llevarla a
cabo hallaron respuesta en la colaboración de J. Laplan-che y J.-B.
Pontalis. La consulta de la literatura psicoanalítica y la reflexión sobre los
textos, la redacción de los proyectos de artículos, la revisión de estos
proyectos y su definitiva puesta a punto, les exigieron casi ocho años de
trabajo; trabajo fecundo, ciertamente, pero también apremiante y, en
ocasiones, fastidioso. La mayor parte de los proyectos de artículos fueron
leídos y discutidos entre nosotros, y yo conservo un vivo recuerdo de la
animación de estos coloquios, durante los cuales la buena armonía no
impedía las discrepancias de criterio ni un rigor sin concesiones. Sin el
esfuerzo de «pioneros», de Laplanche y de Pontalis, el proyecto concebido
veinte años antes no habría llegado a convertirse en este libro.
Durante estos años de labor, sobre todo en los últimos, no ha dejado de
producirse un cambio de orientación en la obra, lo cual
RAZONES E HISTORIA DE ESTA OBRA
XII
no es signo de debilidad, sino de vitalidad. Así fue como Laplanche y
Pontalis centraron cada vez más sus investigaciones y sus reflexiones en
torno a los escritos freudianos, recurriendo de buen grado a los primeros
textos psicoanalíticos y al Proyecto de una psicología científica, de 1895,
que acababa de ser publicado. El hecho de que se conceda la máxima
importancia al origen de las ideas y de las palabras, no ha disminuido la
preocupación por su destino y su alcance. El Diccionario de Psicoanálisis
lleva, pues, el sello personal de Laplanche y de Pontalis, sin faltar a los
principios que inspiraron el proyecto inicial de una tal obra.
Su finalidad fue y sigue siendo el responder a un deber, a una
necesidad sentida por nosotros, reconocida por otros, raramente ignorada.
Deseamos que resulte útil, que se convierta en instrumento de trabajo para
los investigadores, estudiantes de psicoanálisis y otros especialistas, así
como para los aficionados. A pesar de haber sido elaborado con esfuerzo y
escrupulosidad, los lectores informados, atentos y exigentes descubrirán,
sin duda, lagunas y errores de hecho o de interpretación; si estos lectores
nos comunican sus críticas, éstas no serán desatendidas, sino acogidas
calurosamente y estudiadas con interés. Por lo demás, el objeto, el conte-
nido y la forma de este Diccionario no parecen impedir su traducción a
otros idiomas. Observaciones, críticas y traducciones responderán a una
segunda ambición: que el Diccionario de Psicoanálisis no sea tan sólo un
«instrumento de trabajo», sino también un «documento de trabajo».
D. L.
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN FRANCESA
La presente obra contiene los principales conceptos del psicoanálisis e
implica cierto número de opciones:
1.
a
En la medida que el psicoanálisis ha renovado la comprensión de la
mayoría de los fenómenos psicológicos y psicopatológicos, e incluso del
hombre en general, cabría la posibilidad, en un manual alfabético que se
propusiera abarcar el conjunto de las aportaciones psicoanalíticas, de tratar,
no solamente de la libido y de la transferencia, sino también del amor y del
sueño, de la delincuencia o del surrealismo. Pero nuestra intención ha sido
del todo distinta: deliberadamente, hemos decidido analizar el aparato
conceptual del psicoanálisis, es decir, el conjunto de conceptos que ha ido
elaborando para explicar sus descubrimientos específicos. Este Diccionario
considera, no todo lo que intenta explicar el psicoalisis, sino más bien lo
que le sirve para explicarlo.
2.
a
El psicoanálisis nació hace casi tres cuartos de siglo. El
«movimiento» psicoanalítico conoció una historia larga y tormentosa; se
crearon grupos de analistas en muchos países, donde inevitablemente la
diversidad de los factores culturales repercutió sobre las propias
concepciones. Más que enumerar la multiplicidad, por lo menos aparente,
de los empleos a través del tiempo y del espacio, hemos preferido recoger,
en su propia originalidad, los conceptos a menudo desvirtuados y
oscurecidos, y conceder por ello una importancia primordial al momento
de su descubrimiento.
3.
a
Esta decisión nos ha llevado a referirnos esencialmente a la obra
fundadora de Sigmund Freud. Una investigación, incluso parcial, efectuada
a través de la inmensa literatura psicoanalítica, demuestra hasta qpunto
la mayoría de los conceptos utilizados tienen su origen en los escritos
freudianos. También en este sentido nuestro Diccionario difiere de una
obra realizada con fines enciclopédicos.
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN FRANCESA
XIV
Esta misma preocupación por encontrar las aportaciones conceptuales
fundamentales, hace que se hayan tomado en consideración otros autores
además de Freud. Así, para citar sólo un ejemplo, presentamos cierto
mero de conceptos introducidos por Melanie Klein.
4.
a
En el campo de la psicopatología, nuestra elección se ha guiado por
tres principios:
a) Definir los términos creados por el psicoalisis, tanto si su empleo se
ha conservado (por ejemplo: neurosis de angustia) como si ha caído
en desuso (por ejemplo: histeria de retención).
b) Definir aquellos términos utilizados por el psicoalisis en una
acepción que difiere, o ha podido diferir, de la acepción psiquiátrica
generalmente admitida (por ejemplo: paranoia, para-frenia).
c) Definir los términos que, si bien tienen la misma acepción en
psicoanálisis que en cnica psiqutrica, poseen un valor axial en ia
nosografía analítica (por ejemplo: neurosis, psicosis, perversión). Por
lo que hemos intentado proporcionar, al menos, unos puntos de
referencia al lector poco familiarizado con la clínica.
Los artículos aparecen en orden alfabético. Para señalar las relaciones
existentes entre los diferentes conceptos, hemos recurrido a dos signos
convencionales: la expresión véase esta palabra significa que el tema
considerado es también abordado o tratado, con frecuencia de un modo más
completo, en el artículo al cual se remite al lector; el asterisco * indica
simplemente que el término al cual se aplica se encuentra definido en el
Diccionario. De este modo desearíamos invitar al lector a establecer, por sí
mismo, relaciones significativas entre los conceptos y a orientarse en las
redes de asociaciones del lenguaje psicoanalítico. Con ello creemos haber
evitado un doble peligro: la arbitrariedad a que podría conducir una
clasificacn puramente alfabética y el riesgo, más frecuente, del
dogmatismo ligado a las exposiciones de tipo hipotético-deductivo.
Nuestro deseo es que, así, puedan aparecer series, relaciones internas,
«puntos nodales» distintos de aquellos en que se apoyan las descripciones
sistemáticas de la doctrina freudiana.
Cada palabra es objeto de una definición y de un comentario. La
definición intenta recoger su acepción, deducida de su empleo riguroso en
la teoa psicoanalítica. El comentario representa la
XV
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN FRANCESA
parte crítica y lo esencial de nuestro estudio. El método que en él seguimos
podría definirse con tres términos: historia, estructura y problemática.
Historia: sin sujetarnos a un orden de presentación rigurosamente
cronológico, hemos querido indicar, para cada concepto, sus orígenes y las
principales etapas de su evolución. Tal investigación del origen no tiene, a
nuestro modo de ver, un interés de simple erudición: sorprende ver cómo
los conceptos fundamentales se iluminan, cómo vuelven a aparecer sus
aristas vivas, sus contornos, sus articulaciones recíprocas, cuando se
confrontan de nuevo con las experiencias que les dieron origen, con los
problemas que han jalonado y dirigido su evolución.
Esta investigación histórica, aunque se presenta aisladamente para cada
concepto, remite rápidamente a la historia del conjunto del pensamiento
psicoanalítico. Por tanto, resulta imprescindible considerar la situación de
un determinado elemento en relacn con la estructura en que se localiza.
A veces, esta función parece fácil de señalar, hallándose expcitamente
reconocida en la literatura psicoanalítica. Pero, con frecuencia, las
correspondencias, las oposiciones, las relaciones, aun cuando sean
indispensables para captar un concepto en su originalidad, tan sólo se
hallan implícitas: para citar algunos ejemplos bien elocuentes, la oposición
entre «pulsión» e «instinto», necesaria para comprender la teoría psico-
analítica, no se halla formulada en parte alguna de la obra de Freud; la
oposición entre «elección objetal anaclítica o de apoyo» y «elección
objetal narcisista», si bien es recogida por la mayor parte de los autores, a
menudo no la relacionan con lo que la esclarece en Freud: el «apoyo» de
las «pulsiones sexuales» en las funciones de «autoconservación»; la
articulación entre «narcisismo» y «autoero-tismo», indispensable para
poder situar estos dos conceptos, perdió rápidamente su original claridad, y
esto en el propio Freud. Finalmente, algunos fenómenos estructurales son
todavía más desconcertantes: en efecto, en la teoría psicoanalítica no es
excepcional que la función de ciertos conceptos o grupos de conceptos se
encuentre, en una etapa ulterior, transferida a otros elementos del sistema.
Sólo una interpretación permitirá hallar de nuevo, a través de tales
permutaciones, determinadas estructuras permanentes del pensamiento y
de la experiencia psicoanalíticos.
Nuestro comentario intenta, en relación con los principales conceptos,
evitar o, por lo menos, esclarecer las ambigüedades y ex-plicitar
eventualmente las contradicciones; es raro que éstas no desemboquen en
una problemática que puede volver a encontrarse a nivel de la experiencia
misma.

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